
Me gustan todos los modismos hispano-americanos, porque ellos si que enriquecen el lenguaje, y nos recuerdan un antiguo español olvidado.
Ahora estoy un poco asustada. Me siento como si hubiese sido la cigarra del cuento. En vez de ahorrar, he procurado vestir bien, sin excesos, viajar de cuando en cuando, leer y dar algo (de lo que me sobra, que conste). ¿No debería haber ahorrado mas? ¿No debería haber dado menos?
Cuando el Presidente habla de los ricos se me abren las carnes. Hasta puede que se me considere rica o muy rica, para los que va a crear un impuesto. Supongo que comenzarán por arriba, por los de las fiestorras, los casoplones, los modelos de alta costura, las queridas/queridos, que no se moleste Bibiana, o los clientes de las joyerías. Pero me temo que, para recaudar irá, como siempre, dirigido a la clase media. ¿Cuanto dinero tienen las Vices, cada dia con un traje nuevo? Seguro que son mas pobres que yo. Espero que el fin de semana me reconforte y me reconforme un poco. Ha llegado el buen tiempo. Amanece, que no es poco.